Ven hijo, siéntate a mi regazo – le dice a su pequeño nieto, el cual se encuentra en la primavera de su vida – te voy a contar una historia que mi abuelo me contaba cuando tenia similar edad a la que presentas en esta cálida noche de verano.
Hace muchos años, antes que el sol y la luna danzaran alrededor de la tierra… si hijo, también antes que yo naciera, aunque te cueste creerlo, chistosito no más. Como te iba diciendo, antes que la tierra fuera la tierra, cuando el cosmos estaba intentando definir su propia identidad, y las galaxias, como también los planetas, intentaban encontrar su lugar en la inmensidad del todo, ya había seres que erraban frenéticamente por los confines de este. Nadie sabe cómo se llamaban en realidad, me decía mi querido abuelo, pero él los nombraba como los “Eternos”, seres que no habían nacido propiamente tal, y de la misma manera nadie sabe a ciencia cierta si su fin llegará en algún momento. Sé que es complicado de entender hijo, pero déjamelo ponerlo de esta forma: ¿recuerdas tú cuándo naciste? Sí, sé que sabes el día en que naciste, pero no por ti mismo, alguien te lo comentó. A estos arcanos seres nadie les dijo cómo “nacieron” por ponerlo así, por eso nada saben de sus comienzos, y pocos son los hombres que han tenido la gracia de conocer sus misterios, como la enigmática causa de por qué se comunicaron con nosotros.
Ya, ¿en que iba? A si, estos extraños seres rondaban por el universo en creación buscando el propio sentido de su existencia, tal como todo ser consiente de ser lo hace. Sí querido, sé que tu existes por que tus papás te quieren mucho, pero cuando grande esa pequeña cabeza con enormes orejas que tienes se llenará de preguntas, y eso es normal, pero el problema surge cuando esas dudas te carcomen la mente y no te dejan vivir nada más que en la duda. Y ese fue el gran problema de estos seres.
Cuando iban de un lado a otro, a veces se topaban con otros de su misma especie. Imagina lo enorme que es el cielo hijo… ¿Qué?, mucho más lejos que de aquí a tu casa. Multiplica eso por miles de millones, y tan sólo seria algo así como el patio de tu casa en comparación con todo el planeta. Cuando estos extraños Eternos se encontraban con otros, intercambiaban pensamientos en un extraño y rudimentario lenguaje ya perdido. Piensa que eras los comienzos de la comunicación. Quizás qué mágicos y alocados pensamientos se transmitían de unos a otros estas criaturas del infinito, pues por lo que se sabe terminaban más confundidos y erráticos que antes.
¿Qué como eran estos Eternos? No tengo la más mínima idea hijo, y mi abuelo tampoco lo sabia, por que me decía que nadie los había visto jamás, tan solo los elegidos se comunicaban con ellos a través de extraños sueños, y nunca se mostraban tal como eran. Es por esto que nunca pudo describírmelo bien mi abuelo, pero yo me lo imaginaba al escuchar sus cuentos como cuando vas en auto y pasas por un túnel iluminado por pequeñas luces en sus costados, y al momento de querer enfocarlos con la mirada al ver por la ventada lateral del auto, sólo ves haces de luz. ¿Y porqué se comunicaban con nosotros? Porque querido hijo mio, ellos son nuestros padres.
Veras, estos seres ambulantes querían encontrar un sentido a su, no diría patética, pero sí vacías vidas que llevaban. Muchos entraron en la locura, y se entregaron a la destrucción: planetas, sistemas y galaxias devoradas por estos salvajes entes enfermos. Otros sin poder encontrar consuelo para la pena que los agobiaba, se entregaron al sueño eterno, y yacen flotando en el espacio, algunos confundidos con planetas, otros con pequeños y grandes asteroides, y algunos con titánicos soles que los científicos piensan que estan muertos, más no saben que, como dice un ya olvidado sabio árabe, no está muerto lo que yace eternamente, y con los extraños eones incluso la muerte puede morir. Pero bueno, como te decía, otros, los menos, aburridos de su solitaria existencia centrada en su mismidad, egoísta forma de vivir, con sus extrañas facultades crearon pequeños muñequitos de barro y les dieron la única habilidad que en todo el universo sólo sus padres poseían: el pensamiento.
Por esta misma razón muchos hablan de “dioses” y se refieren a estos de esa forma, pero tu ya sabes la verdad, no son más que pobres seres errantes que, agotados de su propia solitaria existencia, entregaron parte de su ser a sus pequeños y frágiles juguetes, los cuales, nosotros mismos, sufrimos las mismas dudas que nuestros progenitores, porque no somos más que ellos mismos, o al menos una parte de estos. Por eso es que las personas son tan distintas entre ellas, por que todos tienen una pequeña parte de su creador, de los cuales en la tierra mi sabio abuelo sabia de al menos 173, los cuales entregaron parte de sus “almas”, por ponerlo de una forma que puedas entender querido nieto mio. Debido a esto que algunas personas se entregan al recorrer el mundo buscando un fantasma que los atormenta, otras buscan más allá y quieren conocer los secretos del espacio y de las profundidades del mar, mientras que otros sienten que ya encontraron la razón de sus ser al estar rodeados del amor de su familia, y razón de ser es entregar amor a estos, tal como algunos de los Eternos lo hicieron con nosotros.
Bueno querido, ya es hora de que te vayas a dormir, que la luna se encuentra en lo más alto del cielo estrellado. Ve y duerme con los ojos cerrados, pero bien bien cerrados, que tal vez a ti te toque escuchar los llamados de estos extraños seres. ¿Cómo sabia todo esto el abuelo? Tú sabes que él era un hombre que en su juventud le gustaba viajar por el mundo y convivir con personas distintas a él. Vivió muchos años en la selva brasilera, otros cuantos en las frías tierras nórdicas de Noruega, y quien sabe cuantos más yendo y viniendo de un lado a otro a través de la pequeña inmensidad del planeta. Pero tu tatarabuelo es historia para otra noche, ya es hora que vayas a soñar con Hygguriniath, el Eterno brindador de nuestra sabiduría, aquel que habló en los sueños a mi abuelo, a mí, y esta noche, si tienes suerte, a ti, pequeño mio.