Marte brilla con furia. Júpiter receloso se esconde a la distancia. Polaris marca el camino. Arcturus aguarda impaciente. Los adeptos se mueven. Largo el camino, corto el tiempo. Un árbol. Una soga. Un hombre. No es un nacimiento. No es lo esperado. Es la muerte del pasado, presente y futuro. Solo queda el momento. Se pierde en un parpadeo. Luz. Oscuridad. Nada.
A mi juicio, no hay cosa más digna de compasión en este mundo que la incapacidad de la mente humana para poner en relación todo su contenido. Vivimos en un apacible islote de ignorancia en medio de TENEBROSOS mares de infinitud, pero no fuimos concebidos para viajar lejos. Hasta el momento la ciencias, cada una siguiendo su propia trayectoria, apenas nos han reportado mal alguno. Pero el día llegará en que la reconstrucción de los conocimientos dispersos nos pondrá al descubierto tan TERRORIFICAS panorámicas de la realidad, y en la PAVOROSA situación que ocupamos en las mismas, que o bien nos volvemos locos ante semejante revelación o huiremos de la luz mortal en pos de la paz, y salvaguardia de una nueva era de TINIEBLAS.
H.P. Lovecraft
La llamada de Cthulhu
jueves, 26 de abril de 2012
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