Hace meses que no lograba conectarme con la música al nivel
de olvidar mientras cierro los ojos el lugar donde pertenezco para penetrar en
las sombras de mi propia mente. Ese espacio donde la oscuridad contiene un
tinte de infinitud, y luces multicolores atraviesan mi imaginación a
velocidades impensables, y se construyen y deconstruyen planetas, galaxias y
cosmos, por los cuales peregrino cual acolito musical. Fueron tal vez 5
minutos, 5 horas, 5 días, 5 décadas, en los cuales mi alrededor se perdió, y mi
pecho se agitó, y mi alma casi alcanzó el nirvana. Una vida a través de mis
ojos. Y al despertar, al finalizar ese mágico solo de Dios Gilmour, agitado, extasiado,
casi orgásmico, recupero la conciencia y me subsumo en la cotidianidad, en la
tristeza. Pero ya no tan triste, porque la música me ha vuelto a acoger entre
sus magnánimas manos.
Link de la canción que me provocó tal alucinacion AQUÍ
(Minuto 15:00-19:15 me perdí y fui la nada en el todo, mi creador y mi exterminador)
(Minuto 15:00-19:15 me perdí y fui la nada en el todo, mi creador y mi exterminador)
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