A mi juicio, no hay cosa más digna de compasión en este mundo que la incapacidad de la mente humana para poner en relación todo su contenido. Vivimos en un apacible islote de ignorancia en medio de TENEBROSOS mares de infinitud, pero no fuimos concebidos para viajar lejos. Hasta el momento la ciencias, cada una siguiendo su propia trayectoria, apenas nos han reportado mal alguno. Pero el día llegará en que la reconstrucción de los conocimientos dispersos nos pondrá al descubierto tan TERRORIFICAS panorámicas de la realidad, y en la PAVOROSA situación que ocupamos en las mismas, que o bien nos volvemos locos ante semejante revelación o huiremos de la luz mortal en pos de la paz, y salvaguardia de una nueva era de TINIEBLAS.
H.P. Lovecraft
La llamada de Cthulhu

martes, 25 de diciembre de 2012

Echoes


Hace meses que no lograba conectarme con la música al nivel de olvidar mientras cierro los ojos el lugar donde pertenezco para penetrar en las sombras de mi propia mente. Ese espacio donde la oscuridad contiene un tinte de infinitud, y luces multicolores atraviesan mi imaginación a velocidades impensables, y se construyen y deconstruyen planetas, galaxias y cosmos, por los cuales peregrino cual acolito musical. Fueron tal vez 5 minutos, 5 horas, 5 días, 5 décadas, en los cuales mi alrededor se perdió, y mi pecho se agitó, y mi alma casi alcanzó el nirvana. Una vida a través de mis ojos. Y al despertar, al finalizar ese mágico solo de Dios Gilmour, agitado, extasiado, casi orgásmico, recupero la conciencia y me subsumo en la cotidianidad, en la tristeza. Pero ya no tan triste, porque la música me ha vuelto a acoger entre sus magnánimas manos. 

Link de la canción que me provocó tal alucinacion AQUÍ
(Minuto 15:00-19:15 me perdí y fui la nada en el todo, mi creador y mi exterminador)

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