A mi juicio, no hay cosa más digna de compasión en este mundo que la incapacidad de la mente humana para poner en relación todo su contenido. Vivimos en un apacible islote de ignorancia en medio de TENEBROSOS mares de infinitud, pero no fuimos concebidos para viajar lejos. Hasta el momento la ciencias, cada una siguiendo su propia trayectoria, apenas nos han reportado mal alguno. Pero el día llegará en que la reconstrucción de los conocimientos dispersos nos pondrá al descubierto tan TERRORIFICAS panorámicas de la realidad, y en la PAVOROSA situación que ocupamos en las mismas, que o bien nos volvemos locos ante semejante revelación o huiremos de la luz mortal en pos de la paz, y salvaguardia de una nueva era de TINIEBLAS.
H.P. Lovecraft
La llamada de Cthulhu

miércoles, 2 de enero de 2013

Cuando el sol se aburrió (borrador)


Ese día el sol no apareció tras la montaña como metódicamente hacia día tras día desde la memoria de los ancianos, y los padres de estos. El pánico se expandió tan rápido como las múltiples teorías que los asustados parroquianos generaban a medida que se iban dando cuenta que el esférico no ascendía. Algunos culpaban a la falta de sacrificios, aunque estos nunca se habían realizado en la comunidad, ya que eran considerados “salvajes”, otros culpaban al chaman, un anciano que ya había perdido la visión, el cual a causa de no haber realizado bien la ceremonia del solsticio; los más racionales señalaban que el combustible del sol se había agotado, por lo cual se detuvo justo debajo del mundo conocido. Incluso se llegó a decir que este había sido raptado por seres extraterrenales, con el fin de provocar la novena glaciación, y sumergir a la humanidad en una oscuridad tan fría que sus almas se marchitarían en la depresión. Mucho se especuló, pero el tiempo pasaba y pasaba, y el sol no se asomaba.
La verdad es que el sol se había marchado a unas merecidas vacaciones, luego de una eternidad trabajando sin faltar ni un dia, con una dedicación difícil de encontrar aparte de un ser supremo. Habia dejado de remplazo a su hermano menor, pero este se había ido de parranda en la noche, por lo que terminó con una curadera digna de dioses del Olimpo, Dionisio se sentiría orgulloso, cuando despertó ya era demasiado tarde, su jornada de trabajo se había pasado, por lo que luego de comer algo para recomponer la caña, llamo a unos amigos y volvió a salir a carretear, donde la historia se repite nuevamente, y nuevamente, y nuevamente.
Con esta nueva era de oscuridad, el hombre aprendió a vivir con ella, incluso a amarla, se construyeron enormes faros alimentados de agua, una nueva tecnología que solo la necesidad puede crear. 

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