Hoy mi primo Joshua vino a mi casa junto a un amigo de él, ambos bordean los 15 años y están con todos los efectos de la misteriosa "edad del pavo". Conversamos un rato en el living y luego les dije que vinieran a mi pieza, que estaba usando el PC. En el momento que entraron sus ojos se posaron en mi reliquia, aquella que tantas horas de alegría y emoción me brindaron cuando apenas era un infante, mi clásica Súper Nintendo. Mientras veían los juegos que tengo, me hicieron una pregunta que jamás pensé recibir, una pregunta que me hizo sentir un decrepito anciano que se encuentra en sus últimos días. Sus palabras exactas fueron “¿de que se trata este juego?” mostrándome un cartucho negro con la caratula algo desgastada, pero todavía funcional. Los miré a los ojos, su pregunta era sincera. “Es el Killer Instinc” les dije, suspirando por la infancia que estos pobres e inocentes niños no tuvieron, esa infancia sagrada que yo si. Jamás sentirán el placer de hacer funcionar un juego luego de soplarle repetidas veces su entrada. Que miserables sus vidas.
A mi juicio, no hay cosa más digna de compasión en este mundo que la incapacidad de la mente humana para poner en relación todo su contenido. Vivimos en un apacible islote de ignorancia en medio de TENEBROSOS mares de infinitud, pero no fuimos concebidos para viajar lejos. Hasta el momento la ciencias, cada una siguiendo su propia trayectoria, apenas nos han reportado mal alguno. Pero el día llegará en que la reconstrucción de los conocimientos dispersos nos pondrá al descubierto tan TERRORIFICAS panorámicas de la realidad, y en la PAVOROSA situación que ocupamos en las mismas, que o bien nos volvemos locos ante semejante revelación o huiremos de la luz mortal en pos de la paz, y salvaguardia de una nueva era de TINIEBLAS.
H.P. Lovecraft
La llamada de Cthulhu
siempre fui pesima pa esos juegos... maldito anciano
ResponderEliminarojalá te pudras en el infierno desgraciada :D
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