Día nublado
Mirando el cielo le pregunto – ¿Por qué estas conmigo? –. Me ve pensativa un momento, observa un árbol y me dice – ¿Ves esa hoja? Aquella eres tú, yo solo quiero ser el árbol que la sostiene y no la deja caer. Su mirada refleja ternura. La quedo mirando un momento, y sin saber que decirle la beso, al momento en que una gota de lluvia cae sobre mi mejilla. Que lastima que el otoño se acerca.
Progreso
Todas las mañanas al tomar la micro pasaba por una plaza donde había un árbol. Era un típico árbol que se encuentra en toda plaza, pero a este el viento lo había ladeado un poco. Me recordaba al sur, aunque nunca he ido. Hace un par de semanas vi unos sujetos con ropa de trabajo observándolo detenidamente y conversando entre ellos. Ayer un hombre en camioneta vino, saco una cierra eléctrica y lo taló. Según lo que escuché a la señora del almacén, quieren encementar el lugar y poner locales comerciales. Ya no creo que vuelva a pasar por allí.
Pan con chancho
Cerca de mi casa había un indigente que todo el mundo conocía por su mal carácter. Muchas veces se lo llevaron a centros para su cuidado, pero terminaba volviendo al mismo lugar. Recuerdo que era invierno, y un día llamo fuera de mi casa pidiendo algo de dinero. Mi mamá con la amabilidad que siempre ha tenido, le hizo un rico pan con palta y chancho. Al momento en que se lo entrega, el mendigo le dice –yo quería plata, vieja hueóna- y se va. A las semanas, luego de una noche de las más heladas, se lo encontró muerto por hipotermia, bajo una caja de cartón.
Recuerdo
Iba en el metro, pensando en la inmortalidad del cangrejo, cuando de repente una genial idea para un cuento germinó en mi cabeza. Sin aguantar para para escribirlo, intentaba recordar formas de recordarlo, sin olvidar lo que ya intentaba recordar.
Al llegar a mi hogar, todo se había perdido. Del espacio remoto el recuerdo saltaba a las profundidades del océano, del deslice de una roca a una canción de Rock, de un destello de luz a la oscuridad absoluta. Sin algo claro que escribir, solo me dediqué a esto, escribir un cuento de como intentaba recordar un cuento olvidado.
Una mañana…
Despierto cansado y choreado, sin ganas de nada. El cielo me observa con una tonalidad tristemente gris. Me levanto a duras penas, un frio día me espera. Prendo el computador mientras me restriego los ojos, intentando darme ánimos para aguantar el día… pero una sonrisa me recibe, alegre y cariñosa, tierna. Tu foto de fondo de escritorio, tus dreadlocks locos, tus labios y tus ojos, que ojos. Me revitalizan y me entibian esta helada mañana. Que alegría de tenerte, que alegría que me tengas. Te amo.
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