Llueve en Santiago. El olor a tierra mojada incursiona por mi ventana con el fin de jugar con mis emociones. Salgo al patio delantero para escuchar el goteo intermitente en la palmera de mi casa. Un rayo de sol se desliza por una abertura en las nubes e ilumina la vereda de enfrente. El pasto se llena de colorido rocío otoñal. Al fin el verano muestra sesgos de debilidad que el cruento invierno no dejará pasar. Será una batalla sangrienta.
A mi juicio, no hay cosa más digna de compasión en este mundo que la incapacidad de la mente humana para poner en relación todo su contenido. Vivimos en un apacible islote de ignorancia en medio de TENEBROSOS mares de infinitud, pero no fuimos concebidos para viajar lejos. Hasta el momento la ciencias, cada una siguiendo su propia trayectoria, apenas nos han reportado mal alguno. Pero el día llegará en que la reconstrucción de los conocimientos dispersos nos pondrá al descubierto tan TERRORIFICAS panorámicas de la realidad, y en la PAVOROSA situación que ocupamos en las mismas, que o bien nos volvemos locos ante semejante revelación o huiremos de la luz mortal en pos de la paz, y salvaguardia de una nueva era de TINIEBLAS.
H.P. Lovecraft
La llamada de Cthulhu
y de qué color será la sangre del verano?
ResponderEliminarDel color de las hojas otoñales. :)
ResponderEliminarawwwwwwwwwwww amorrrrrr!!!! yo crei que eran gotitas de arcoiris con olor a marihuana y piña colada XDDDDDD
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