Llego a mi casa chato. Cansado de discutir sobre temas relevantes e irrelevantes, y otros que no entran en ninguna de estas categorías. La universidad me colapsa, y por si fuera poco, discuto con mi polola por una idiotez, una tontera tan grande que ni merece la pena mencionar. Me dispongo a leer unos textos de los cuales debo realizar un ensayo. Revolución Francesa, cambios sociales, enfermedades y neurosis. Qué asco.
Luego de varias horas de lectura, cuando la mente y el cuerpo me piden un descanso de tan agobiante sobresaturación de información, me recuesto en mi cama. Oh divino templo de Morfeo! Que daría por quedarme en tu santuario y eternamente rendir culto a tu altar, pero los deberes me llaman. Ya vendrá el momento donde realice el bendito rezo onírico qué te mereces. Tengo que seguir, me faltan la mitad de los textos y el ensayo tengo que finalizarlo hoy sí o sí.
Continúo la lectura, pero mis parpados se cierran solos. Tienen el peso del Valhala sobre ellos, arrastrándome a su reino. Mi cerebro pide un respiro también. Dejo los textos de lado y me meto al PC. Abro el reproductor de música y pongo un disco de Emerson, Lake & Palmer. Acoplo los audífonos. Apago las luces. Cierro la pantalla del Pc. Me entrego a tus manos sagrado reino pretérito.
Explosiones de colores en el infinito. Sensaciones que no se pueden explicar con palabras, sino solo a través de la sublime mezcla de múltiples acordes, con una estructura musical solo igualada por la creación de los Valar a los pies de Eru. Me transporto a la nada, donde el todo se mezcla con la total falta de validez. Destellos luminosos aparecen y desaparecen con cada tonalidad, con cada rasgueo de una cuerda, con cada golpe de un tambor, con cada sonante de una voz. La vida misma pierde importancia en este indefinible lugar. Espero que la canción dure por siempre para no dejar tan divino reino jamás. Pero sé que al abrir mis ojos volveré a estar en mi habitación, donde en el escritorio me esperan aquellos tediosos textos y el flagelante ensayo. Solo un segundo más, solo eso pido en este lugar tan glorioso. Solo un segundo para poder recomponer energías y deleitarme de esta droga energizarte que solo la música puede entregar.
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