La extraña criatura sintió celos de la luna, siempre sonriente, rodeada de estrellas y cobijada por un manto púrpura. Llegó a odiarla, por lo que se refugió por un tiempo en lo más profundo de su cueva, pero extrañando la calidez que esta le entregaba, la miraba a través de pequeñas entradas de aire que su cueva poseía, producto de los incontables años donde el agua se filtraba. Como la extrañaba...
A mi juicio, no hay cosa más digna de compasión en este mundo que la incapacidad de la mente humana para poner en relación todo su contenido. Vivimos en un apacible islote de ignorancia en medio de TENEBROSOS mares de infinitud, pero no fuimos concebidos para viajar lejos. Hasta el momento la ciencias, cada una siguiendo su propia trayectoria, apenas nos han reportado mal alguno. Pero el día llegará en que la reconstrucción de los conocimientos dispersos nos pondrá al descubierto tan TERRORIFICAS panorámicas de la realidad, y en la PAVOROSA situación que ocupamos en las mismas, que o bien nos volvemos locos ante semejante revelación o huiremos de la luz mortal en pos de la paz, y salvaguardia de una nueva era de TINIEBLAS.
H.P. Lovecraft
La llamada de Cthulhu
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