Probablemente pude haber hecho
más. Aquella tarde en que nos fuimos a paro pude haberte acompañado a hacer tus
trámites, pero preferí quedarme webeando en la U por que habías estado media
rara ese día y no quería amargarme, ahora tarde entiendo que estabas así por
que yo había sido un weon de mierda. Pude haberte acompañado a tus reuniones
con los cabros de vida estudiantil, pero el miedo me frenó, miedo a conocer
otras personas distintas a mi, y básicamente que todos se conocían entre si y
yo iba a ser un extraño triste y abandonado, mas tú hubieras estado ahí conmigo,
acompañándome y haciéndome sentir bien. Haber sido más compañero en aquellas
instancias que me invitabas a compartir con tu familia expandida, refiriéndome a
amigos y compañeros de iglesia, como también a aquellos encuentros con los
miembros de La Casita, el mismo miedo embargando mis movimientos, que estúpido fui.
Pude haberte ido a dejar cuando tomaste el bus para ir al sur, y básicamente pude
haber juntado el dinero y haberte acompañado y disfrutar de una experiencia única
contigo: miedo, miedo, miedo, resentimientos por peleas burdas o situaciones estúpidas.
Como me arrepiento de no haberte acompañado allí, creo que si haya ido todo
pudo haber sido diferente, me arrepiento de no haber compartido esa instancia
contigo y con tus amigos, y haber sentido como nos unía más y más. No haber ido
tan al choque en la discusión que tuvimos con tus padres, y haber resuelto esos
problemas entre nosotros dos, sin involucrarlos a ellos. Y sobre todo me
arrepiento de haberme dado cuenta de todo lo que valías y lo que yo estaba
perdiendo al no hacer esas pequeñas cosas, y cuando ya me di cuenta, cuando
pensaba poner en practica todo eso, ser más compañero para ti, simbolizando mi
compromiso con un corazón de piedra volcánica, causa y consecuencia de una
semana en Valdivia sólo pensando en ti y como demostrarte lo que significabas,
al primer día en que nos rencontramos,
todo se destruye.
Hay muchos verbos en pasado en
este escrito, y ese es el gran problema, pasado e incertidumbre. No digo que
todo esté perdido, pero con lo que me dijiste hoy, ya siento que mi lucha la
perdí. No puedo dormir, siento el palpitar de mi corazón en mi garganta, nauseas
y un llanto trabado por mi pseudo hombría. Me consideraba una persona valiente, pero tu me enseñaste que sólo soy un vil cobarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario