A mi juicio, no hay cosa más digna de compasión en este mundo que la incapacidad de la mente humana para poner en relación todo su contenido. Vivimos en un apacible islote de ignorancia en medio de TENEBROSOS mares de infinitud, pero no fuimos concebidos para viajar lejos. Hasta el momento la ciencias, cada una siguiendo su propia trayectoria, apenas nos han reportado mal alguno. Pero el día llegará en que la reconstrucción de los conocimientos dispersos nos pondrá al descubierto tan TERRORIFICAS panorámicas de la realidad, y en la PAVOROSA situación que ocupamos en las mismas, que o bien nos volvemos locos ante semejante revelación o huiremos de la luz mortal en pos de la paz, y salvaguardia de una nueva era de TINIEBLAS.
H.P. Lovecraft
La llamada de Cthulhu

sábado, 10 de marzo de 2012

El naufrago

Un naufrago observaba
El rojo atardecer
A través de las palmeras
Que en su isla dejaba ver.

De la nada un destello
De la costa surgió
Y para su asombro
Una botella encontró.

Arrugado y sucio
El papel se encontraba
– ¡Ayuda Ayuda!–
 Un mensaje relataba

–Una naufraga soy
En una isla desolada,

viernes, 9 de marzo de 2012

Una rosa entre muchas...

-¡Por favor... domestícame! -Dijo.
-Bien lo quisiera -respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas. 

-Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el principito, a fin de acordarse. 
-El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante. 

Hay libros que los lees una vez y los dejas tirados, hay otros que los lees un par de veces y te gustan. Pero hay otros que los lees toda una vida, y como diría mi amigo Silvio: “esos, esos son imprescindibles”.

Algunos recurren a adivinos, otros a psicólogos, algunos a la biblia y demás libros sagrados. A mi denme solo música, películas y cuentos como este. Que más que cuento, un sentimiento, y a estas alturas una parte de mi. 

lunes, 5 de marzo de 2012

Intento de una mente desesperada n°24

El problema no es el día. En ese periodo encuentro miles de cosas que ocupan mi tiempo y mi mente. Puedo ver televisión, puedo escuchar música, hacer pesas, salir en bicicleta, escribir, leer, juntarme con un amigo, con una amiga, con un conocido o por conocer. Puedo saltar la cuerda, contar monedas de $10, de $100 y de $50, derrochar dinero, ganarlo y volverlo a gastar. Puedo hacer sumas y restas, multiplicaciones y divisiones de todo lo que pase frente a mis ojos, incluso puedo iniciar una banda de post-rock-psicodélico-funk con influencias reggae-soul-góspel-electro-dark donde las letras serán adoraciones a múltiples dioses y demonios, conocidos y por conocer, a través de la mágica travesía dirigida por “the one & only”, Mezcalito.

Si. Ya lo dije. El día no es ningún problema. Pero cuando la noche se cierne sobre nosotros, inundando el sideral hasta sus fronteras, cuando debo buscar consuelo en la mejor consejera conocida, la acogedora y amada cama, es ahí donde tu fantasma vuelve a rondar mis pensamientos, alterando mi salud mental y emocional, es ese momento en que recuerdo lo que fuimos y lo que no seremos, lo que quise que fuéramos y lo que tu no. Cuando ocurre esto, tomo el primer papel que encuentro y dibujo en su forma un pequeño sol. Este lo pego en la lámpara de mi pieza y la prendo, intentando engañar a mi mente, haciéndola creer que es de día y poder volver a ocuparla en las miles de millones de actividades que puedo realizar al día siguiente para volver a olvidarte. Esta noche al parecer no resultó...

Ensayo n°257

Hoy la mente, las manos y la imaginación no logran conciliar acuerdo. Las manos se encuentran dispuestas a realizar un pacto, pero la mente tiene propósitos propios distintos a la de las fuerzas contrarias. La imaginación, neutral como siempre, espera que una de las dos potencias en pugna realice movimiento para tomar su posición en esta lucha de titanes. El problema es que el verdadero afectado de todo esto es el estomago, que al no haber convenio, suplementos no llegan a sus regiones. Como siempre… los del sur son lo verdaderos perdedores. 

viernes, 2 de marzo de 2012

Punto

Te conectas. Veo tu icono en el chat. Delibero si te hablo o espero a que me hables… Los segundos se vuelven minutos. Minutos horas. La discusión de la mañana carcome mis entrañas. Sé que debo disculparme pero no sé de que. Me ignoras. Tu indiferencia duele. No me hablas. Te hablo. No respondes. Me disculpo. Te digo que no quiero pelear más. Que te amo. Te extraño. Me ignoras. Me respondes. Todo este bien. No hay nada que disculpar. Quieres verme. Me extrañas. Me perdonas todo…
Lastima que te fueras antes que juntara el coraje de hablarte.