-¡Por favor... domestícame! -Dijo.
-Bien lo quisiera -respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
-Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el principito, a fin de acordarse.
-El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.
Hay libros que los lees una vez y los dejas tirados, hay otros que los lees un par de veces y te gustan. Pero hay otros que los lees toda una vida, y como diría mi amigo Silvio: “esos, esos son imprescindibles”.
Algunos recurren a adivinos, otros a psicólogos, algunos a la biblia y demás libros sagrados. A mi denme solo música, películas y cuentos como este. Que más que cuento, un sentimiento, y a estas alturas una parte de mi.
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