A mi juicio, no hay cosa más digna de compasión en este mundo que la incapacidad de la mente humana para poner en relación todo su contenido. Vivimos en un apacible islote de ignorancia en medio de TENEBROSOS mares de infinitud, pero no fuimos concebidos para viajar lejos. Hasta el momento la ciencias, cada una siguiendo su propia trayectoria, apenas nos han reportado mal alguno. Pero el día llegará en que la reconstrucción de los conocimientos dispersos nos pondrá al descubierto tan TERRORIFICAS panorámicas de la realidad, y en la PAVOROSA situación que ocupamos en las mismas, que o bien nos volvemos locos ante semejante revelación o huiremos de la luz mortal en pos de la paz, y salvaguardia de una nueva era de TINIEBLAS.
H.P. Lovecraft
La llamada de Cthulhu

lunes, 5 de marzo de 2012

Intento de una mente desesperada n°24

El problema no es el día. En ese periodo encuentro miles de cosas que ocupan mi tiempo y mi mente. Puedo ver televisión, puedo escuchar música, hacer pesas, salir en bicicleta, escribir, leer, juntarme con un amigo, con una amiga, con un conocido o por conocer. Puedo saltar la cuerda, contar monedas de $10, de $100 y de $50, derrochar dinero, ganarlo y volverlo a gastar. Puedo hacer sumas y restas, multiplicaciones y divisiones de todo lo que pase frente a mis ojos, incluso puedo iniciar una banda de post-rock-psicodélico-funk con influencias reggae-soul-góspel-electro-dark donde las letras serán adoraciones a múltiples dioses y demonios, conocidos y por conocer, a través de la mágica travesía dirigida por “the one & only”, Mezcalito.

Si. Ya lo dije. El día no es ningún problema. Pero cuando la noche se cierne sobre nosotros, inundando el sideral hasta sus fronteras, cuando debo buscar consuelo en la mejor consejera conocida, la acogedora y amada cama, es ahí donde tu fantasma vuelve a rondar mis pensamientos, alterando mi salud mental y emocional, es ese momento en que recuerdo lo que fuimos y lo que no seremos, lo que quise que fuéramos y lo que tu no. Cuando ocurre esto, tomo el primer papel que encuentro y dibujo en su forma un pequeño sol. Este lo pego en la lámpara de mi pieza y la prendo, intentando engañar a mi mente, haciéndola creer que es de día y poder volver a ocuparla en las miles de millones de actividades que puedo realizar al día siguiente para volver a olvidarte. Esta noche al parecer no resultó...

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