A mi juicio, no hay cosa más digna de compasión en este mundo que la incapacidad de la mente humana para poner en relación todo su contenido. Vivimos en un apacible islote de ignorancia en medio de TENEBROSOS mares de infinitud, pero no fuimos concebidos para viajar lejos. Hasta el momento la ciencias, cada una siguiendo su propia trayectoria, apenas nos han reportado mal alguno. Pero el día llegará en que la reconstrucción de los conocimientos dispersos nos pondrá al descubierto tan TERRORIFICAS panorámicas de la realidad, y en la PAVOROSA situación que ocupamos en las mismas, que o bien nos volvemos locos ante semejante revelación o huiremos de la luz mortal en pos de la paz, y salvaguardia de una nueva era de TINIEBLAS.
H.P. Lovecraft
La llamada de Cthulhu

miércoles, 22 de agosto de 2012

Mi propia Leonora

Mantengo esta vía abierta,
como mis ojos que son
una ventana al mi alma.
Ya más no puedo decir,
o bien podría en realidad,
pero no encuentro los oídos
entregados a escuchar
aquellas tristes palabras.
Hoy llueve fuera de mi ventana,
y mientras escribo estos versos,
un libro de Poe me invoca
para deleitarme con sus palabras,
de su pena y sufrimiento
añoranza por su amada.
Esta noche me pide
alcoholizarme con sus escritos
y no olvidarme de su hada,
de aquel triste destino,
de aquella oscura alma,
de lo trivial de su muerte,
que un cuervo se posa
en su final morada,
el cual recita
de cuando en cuando
"nunca más, nunca más",
recordatorio oscuro
que a mi también
me acompaña.
Yo aquí me encuentro
recordando a mi propia Leonora
la cual me persigue mientras duermo
y me atormenta cuando también
estoy despierto.
Y esta lluvia no hace
más que recordarme ese día
cuando nuestros labios se juntaron
con una orquesta marina
tocando para nuestros oídos
y un viento frió golpeaba nuestros rostros
arrastrando granitos de arena
los cuales al cerrar los ojos
siento rozar mi mejilla.
Pero ya no recuerdo
el calor de tus besos,
el cariño de tus abrazos,
como tampoco tus ojos.
Y ellos son los que más extraño,
y a esta hora de sombras
a tu mirada llamo a gritos
para que me socorra.
La lluvia mañana amainará
el cuervo algún momento morirá
pero el recuerdo de mi propia Leonora
me acompañará con un incesante
nunca más.

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