Hoy me siento posmoderno. Todo lo encuentro sin sentido, y me siento en un no lugar en el que transito toda mi vida. Veo la vida de los demás, burdos títeres del sistema, el cual no es otra marioneta de un titiritero desconocido. Observo a los astros y los maldigo por enviarme a esta decadente época en la que el paso del tiempo es controlado por un reloj, obviamente de marca renombrada, donde el hombre ha cegado su vista a los padres primigenios que nos entregaron el regalo y maldición de la vida, seres oscuros que nos dejaron una carga pesada que por su propio peso olvidamos. Hasta respirar se ha vuelto una tarea tediosa para mi tediosa vida. Gritos y sonidos desestructurados, demenciales caricaturas de la realidad son los únicos con los que me siento identificado a estas horas de la noche, la cual no es solo el principio de un sueño de nunca acabar. Miro la TV y comprendo su sentido, el cual no es más que entregarnos estática a una estática vida en movimiento permanente, sin ir a ningún lado. Un saxofón y una batería de fondo, un bajo desafinado y una guitarra en tercer plano son mis amigos esta noche, en la cual solo escribo para olvidar que no sé que lo es ser posmoderno.
A mi juicio, no hay cosa más digna de compasión en este mundo que la incapacidad de la mente humana para poner en relación todo su contenido. Vivimos en un apacible islote de ignorancia en medio de TENEBROSOS mares de infinitud, pero no fuimos concebidos para viajar lejos. Hasta el momento la ciencias, cada una siguiendo su propia trayectoria, apenas nos han reportado mal alguno. Pero el día llegará en que la reconstrucción de los conocimientos dispersos nos pondrá al descubierto tan TERRORIFICAS panorámicas de la realidad, y en la PAVOROSA situación que ocupamos en las mismas, que o bien nos volvemos locos ante semejante revelación o huiremos de la luz mortal en pos de la paz, y salvaguardia de una nueva era de TINIEBLAS.
H.P. Lovecraft
La llamada de Cthulhu
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