Corro por un callejón oscuro en medio de la noche, y a mi lado un hombre con cara que no reconozco. ¡Apúrate conchetumare! - me dice sin detenerse, alentándome a seguir un rumbo que desconozco. ¿Por qué corro? me pregunto con cada palpitar de mi agitado corazón, sin entender que he hecho o a ocurrido. ¡Por acá weón! - mi compañero me señala un pequeño pasaje sucio, en el cual se divisa una puerta semiabierta. Entramos y la cerramos por dentro. Recuperamos el aliento un par de segundos y mi compañero comienza a reir: - ja ja, por poco cagamos weón, estoy más cansado que puta – me dice entrecortadamente, la maratón lo dejó sin aliento. No recuerdo nada, mi mente se encuentra en blanco y con una tormenta de preguntas. ¿Qué weá esta pasando weón, quien chucha soy tu? – le pregunto al sujeto, gordo, con una barba mal afeitada y apariencia no muy prolija. Este mirándome extrañado y algo molesto me responde: ¿Cómo que qué weá weón? ¿Soy weón o te culeó el león? Concéntrate nomás y no preguntí weás mejor weó… - En lo que la puerta se abre y dos sordos disparos entran por ella. Siento un dolor en el estomago, y todo se va a oscuro.
A mi juicio, no hay cosa más digna de compasión en este mundo que la incapacidad de la mente humana para poner en relación todo su contenido. Vivimos en un apacible islote de ignorancia en medio de TENEBROSOS mares de infinitud, pero no fuimos concebidos para viajar lejos. Hasta el momento la ciencias, cada una siguiendo su propia trayectoria, apenas nos han reportado mal alguno. Pero el día llegará en que la reconstrucción de los conocimientos dispersos nos pondrá al descubierto tan TERRORIFICAS panorámicas de la realidad, y en la PAVOROSA situación que ocupamos en las mismas, que o bien nos volvemos locos ante semejante revelación o huiremos de la luz mortal en pos de la paz, y salvaguardia de una nueva era de TINIEBLAS.
H.P. Lovecraft
La llamada de Cthulhu
miércoles, 1 de agosto de 2012
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